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Cordero con luche. Etnografías, poéticas y cuadernos de campo

Institución
Subdirección de Investigación
Autores
Pedro Araya Riquelme, Juan Carlos Olivares Toledo, Daniel Quiroz Larrea.
Portada Cordero con luche. Etnografías, poéticas y cuadernos de campo
Palabras claves
libro institucional
Ciencias Sociales
Coleccion de Etnografia
Etnografias

Reseña

Enclaustrado en su escafandra, el ensimismamiento es una condición fundante del que practica la etnografía, el oficio: viaje de ida y vuelta. Algo propio y configurador de su especificidad, de la perspectiva y la manera como la desempeña. En el etnógrafo, el anhelo es la contemplación del sí mismo en lo diferente, en las otredades de presencia transparentada y asumida. Así, en su existencia de viajero y de retornado, el pasado, el presente y el futuro se hacen memoria y deseo que flotan en su neblina y su garúa. Las alteridades lejanas se hacen un espacio posible, una promesa, un motivo. 

Nadie escribe solo, nunca. Llamamos etnógrafo al que escribe etnografías, sin importar de qué disciplina proviene. Notas y breves inscripciones, como ayuda para la memoria desmemoriada, impresiones oblicuas acaso, retazos de pensamiento en ciernes, tejidos de experiencia e imaginación. La etnografía para nosotros no es sinónimo de trabajo de campo”. El trabajo de campo, desde comienzo a fin, está inmerso en la escritura, intentando observar lo que está sucediendo. 

¿Qué significa observar y qué quiere decir escribir? ¿Quién observa y quién escribe? ¿Qué se observa y qué se escribe? ¿Cómo se escribe y para quiénes se escribe? ¿Cuáles son las escrituras del presente? Son algunas de las cuestiones que rondan en este Cordero con luche. Etnografias, cuadernos de campo y poéticas, fruto de discusiones e intercambios, de encuentros y enredos.

Se trata de un cúmulo de textos, no necesariamente escritos por antropólogos en el estricto sentido del término, sino por especialistas de otras disciplinas que también ejercen el oficio de ir y volver, de observar y dejarse observar. Las etnografías aparecen, en estas páginas, como formas de conocer y de participar de la contingencia del mundo, como una forma de conocer más que como un marco para el conocimiento. En esa disposición, los imaginarios de la diferencia se permean y se cubren de indicios de mutua presencia. Y los cuadernos de campo aparecen viajando, primero hacia nuevos lugares, segundo hacia nuevas ideas.

 

Índice 

9 p. PRESENTACIÓN

13 p. ENCUENTRO & ENREDO

I

19 p. No estar ahí... Las bitácoras balleneras como equivalentes históricos de los cuadernos de campo y otros artilugios retrospectivos. Daniel Quiroz Larrea.

37 p. Piel roja, máscaras indias en el norte de Chile. Papeles sueltos & tiempo imaginado. Pablo Méndez Sanhueza.

53 p. Antropología poética del abismo de lo invisible [La memoria es un diario de campo]. Juan Carlos Olivares Toledo.

69 p. Saber y melancolía en Qaqachaka. Diario de campo. Ángela Parga León.

II

81 p. A partir de una oferta inesperada. Oralidad en Aysén. Mauricio Osorio Pefaur.

91 p. Sumersión, motores, respiro. Prácticas de la etnografía audiovisual en el trabajo de campo antropológico. Iñaki Moulian Jara.

103 p. La experiencia antropófaga de Pierre Ebuka (o tripas de español al estilo del mondongo del barrio de Triana). Rodrigo Browne Sartori.

111 p. Andar, observar. Una forma de comprender el espacio urbano. Karen Andersen Cirera.

III

125 p. Minik, la adopción infantil forzada como acto civilizatorio. Etnólogos de la suplantación de los cuerpos y del montaje ritual. Pedro Mege Rosso.

139 p. Como huevos de choike están blanqueando los huesos. Desclasificación de documentos de barbarie. Jorge Spíndola Cárdenas.

157 p. La escritura requerida. Pedro Araya Riquelme.

175 p. AUTORES