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Hace una distinción a Daniel Quiroz Larrea, destacado investigador, quién después de 45 años se acoge a Jubilación

La Subdirección de Investigación del Serpat

Hace una distinción a Daniel Quiroz Larrea, destacado investigador, quién después de 45 años se acoge a Jubilación

Publicado el 26/09/2026
Daniel Quiroz Larrea, Antropólogo
Daniel Quiroz Larrea, Antropólogo, magister en Arqueología y doctor en Historia por la Universidad de Chile
Daniel Quiroz Larrea, Antropólogo, magister en Arqueología y doctor en Historia, trabajó en la Subdirección de Investigación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, por más de nuevo años y se acogió a retiro este 31 de agosto.

La Subdirección de Investigación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, informa a la comunidad de funcionarios(as) del Serpat, a los investigadores e investigadoras de la Institución y del país, que Daniel Quiroz Larrea, jubiló el 31 de agosto de 2026. Para esta Subdirección trabajar y compartir con Daniel Quiroz, por más de 9 años, fue un privilegio. Su partida deja un vacío y también un gran legado, tras 45 años de servicio.

 A continuación, compartimos con ustedes un resumen biográfico de su paso por esta Institución, que Daniel Quiroz tan amablemente preparó y compartió con nosotros, texto que compartimos a continuación:

“Ingresé a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) en febrero de 1981. Había recibido en noviembre de 1978 mi título de antropólogo en el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile e integrado como profesor, jornada parcial, en esa misma unidad académica, en abril de 1979. Gracias a gestiones del profesor Andrés Recasens pude entrar a trabajar en el recién creado Departamento de Planificación de la DIBAM y me hice cargo de su unidad de Estudios y Proyectos, sin dejar mis horas de profesor en la Universidad. Mientras me desempeñaba en esa unidad ocurrió la jubilación de la Dra. Grete Mostny, Directora del Museo Nacional de Historia Natural, y mientras se buscaba un nuevo director se formó una comisión integrada por representantes de la Superintendencia de Educación del Ministerio de Educación y del Departamento de Planificación de la DIBAM para hacerse cargo de la dirección del Museo. Me tocó formar parte de esa comisión siendo el único miembro que debía estar de manera permanente en el museo. Me instalé en la oficina de la dirección del museo y comencé a trabajar, con atrevimiento, asumiendo algunas tareas directivas sin haber visitado nunca antes un museo. Mi formación de antropólogo me indicaba que debía conocer el museo y comencé una serie de entrevistas con sus trabajadores, de todas las jerarquías, lo que me permitió relacionarme con cada uno de ellos y entender, de alguna manera, la institución en la que trabajaba. Recuerdo, con claridad, haber participado en los inicios de las gestiones para obtener una donación de equipos científicos y audiovisuales japoneses para el museo y haber mantenido varias conversaciones con ejecutivos de la firma japonesa que importaría los equipos. Fue un tremendo aprendizaje y una experiencia muy valiosa para mi trabajo futuro.

Después de algunos meses en el Museo Nacional de Historia Natural, me integré en 1982, en calidad de “subjefe”, al recién creado Departamento de Museos de la DIBAM, dirigido por Consuelo Valdés, con la misión implícita de visitar todos los museos y conocer, de manera directa, sus problemas y sus proyectos. Me mantuve por 10 años en esa tarea, lo que me permitió viajar por todo Chile, desde Antofagasta hasta Puerto Williams, incluidos algunos viajes al extranjero, Ecuador, Perú, Argentina y los Estados Unidos. Si se me preguntara por lo más significativo de esta etapa sin duda están las tres exhibiciones que me tocó coordinar, realizadas entre 1987 y 1988 en la Biblioteca Nacional: “Martín Gusinde, cazador de Sombras”, “Los Plateros de la Luna” y “Rapa Nui, presencia en el océano y el tiempo”; por supuesto, la edición de la revista Museos, que comenzó en 1988 y se extendió hasta el año 2001, con 25 números publicados; la edición de los seis números del Boletín del Museo Mapuche de Cañete, publicados entre 1985 y 1991, donde pude escribir mis primeros artículos; y las investigaciones que pude realizar en esa época sobre algunas colecciones etnográficas en los museos de la DIBAM y sobre la colonización extranjera, principalmente holandesa, en la región de la Araucanía. 

En 1992 asumí como Coordinador Nacional de Museos, cargo que desempeñé hasta 1995. En 1990 había iniciado, con varios colegas y amigos en la DIBAM, una investigación histórica, arqueológica y etnográfica en isla Mocha, con mucho entusiasmo y escasos recursos, cuyos primeros resultados los publicamos en el Boletín N° 6 del Museo Mapuche de Cañete. En 1992 recibimos financiamiento de Conicyt para desarrollar un proyecto de investigación (1992-1994) patrocinado por la DIBAM, con recursos suficientes para efectuarlo de manera adecuada y obtener resultados de calidad, según los criterios establecidos por la comunidad académica local e internacional. Continué editando la revista Museos. Rápidamente me di cuenta que no podía desarrollar todos estos trabajos de manera satisfactoria y resultó ser un alivio, aunque de alguna manera me disgustara, cuando la Directora de Bibliotecas, Archivos y Museos me solicitó que dejara el cargo para poder nombrar una persona que le dedicara más tiempo y energía a ese trabajo.

Solicité mi traslado como investigador al Museo Regional de Rancagua, petición que fue aceptada y me incorporé en 1995 a ese museo, en el que pude desarrollar como investigador. Presenté un proyecto FAIP para estudiar el trabajo de los salineros en las costas de Colchagua y pudimos comprar una colección de herramientas de trabajo para el museo. En ese momento había obtenido de Conicyt financiamiento para un nuevo proyecto en las costas de Arauco (1995-1998), con patrocinio de la DIBAM, lo que teóricamente facilitaba su ejecución.

En 1998 la nueva Coordinadora Nacional de Museos me pregunta si me quiero hacer cargo de la Oficina de Inventario de Patrimonio Cultural, que en ese momento tenía la misión de buscar un sistema automatizado para el manejo de colecciones. Después de pensarlo un tiempo, aunque no estaba demasiado convencido, decidí aceptarlo, esta Oficina de Inventario se transformó en el Centro de Documentación de Bienes Patrimoniales (CDBP) y se logró poner en servicio el sistema automatizado de registro de colecciones SUR para los museos de la DIBAM, primero bajo una plataforma Access y más tarde online, sistema que se ha mantenido vigente hasta ahora, luego de una serie de mejoras y actualizaciones. Mientras estuve a cargo del CDBP se realizaron,  además, una serie de publicaciones relacionadas con la documentación de colecciones escritos por sus funcionarios y también por personal externo. 

Entre 1999 y el 2006 pude desarrollar dos nuevos proyectos de investigación apoyados por Conicyt y patrocinados por la DIBAM en las costas de Arauco e islas Mocha y Santa María. El 2008 inicié un nuevo programa de investigaciones, también financiado por Conicyt, sobre la caza de cetáceos en las costas de Chile pero, esta vez, sin el patrocinio de la DIBAM. El 2002 inicié mis estudios de doctorado, que recién pude terminar el 2015. El 2001 se publicó el último número de la revista Museos, antes de su renovación completa, editada ahora por Alan Trampe, ocurrida en el 2007.

Estuve como Director del CDBP hasta el 2017, casi veinte años, demasiado tiempo para cualquier cargo. El 2016 el CDBP cambió su dependencia desde la Subdirección de Museos a la Subdirección de Gestión Patrimonial. 

Me di cuenta que no podía seguir en el CDBP y solicité un nuevo traslado; en agosto del 2017 fui destinado a la Subdirección de Investigación, repartición que el director de la época Ángel Cabeza había creado poco tiempo antes, y que estaba a cargo de Susana Herrera. La Subdirección de Investigación fue un magnífico lugar de trabajo que me permitió desarrollar sin mayores dificultades nuevas y viejas líneas de investigación y dedicarle mucho tiempo a otra de mis pasiones, la escritura y la edición de libros. Entre el 2017 y el 2026, es decir en 10 años, se publicaron 52 libros, agrupados en distintas colecciones, Etnografía, Cultura y Naturaleza, Cultura y Patrimonio, Bajo la Lupa, Historias del Arte y también bajo una modalidad que llamamos Fuera de Colección. Pude escribir, además, varios libros, tanto en solitario, Soplan las ballenas [2020], Salvajes, piratas, loberos … y aviones [2023], Jeremiah Reynolds en Chile [2024] y Belle époque, etnografía retrospectiva y botes voladores [2025],  como en coautoría, Itinerarios balleneros [2019], El oscuro brillo de las pieles [2021] y Océanos conectados [2024]. Dejé un libro escrito sobre los vapores y la navegación en el río Bueno que espero pueda publicarse en fecha próxima.

Fueron 45 años de permanencia en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, transformada el 2018 en el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Recuerdo las palabras que me dijo una vez José Luis Matinez, mientras era Subdirector del Archivo Nacional: “eres bueno armando nidos, sea donde estés”. Creo que eso es cierto y fui afortunado de poder hacerlo en los distintos lugares en los que me correspondió trabajar. ¿Hice carrera en la DIBAM? Pienso que sí, aunque no se vea reflejado administrativamente pues ingresé a la DIBAM en 1981 como contrata en el grado 9 EUS y me voy, después de 45 años, como planta en el grado 8 EUS; no parece una buena carrera, solo un grado en 45 años, pero les aseguro que sí lo fue”.

 

El equipo de la Subdirección de Investigación del Serpat, agradece a Daniel Quiroz Larrea, por todo lo realizado, por su compañerismo y calidad profesional. Sabemos que en los lugares donde esté seguirá siendo un gran aporte al país. Muchas gracias Daniel.

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