Proteger la vida de los recién nacidos fue uno de los grandes desafíos sanitarios del Chile de las primeras décadas del siglo XX. La pobreza, la insalubridad de las viviendas, la proliferación de enfermedades infecciosas y las dificultades para conseguir leche limpia amenazaban la salud de la infancia, especialmente en los sectores populares. Frente a este escenario, surgieron a lo largo de todo el país una serie de instituciones destinadas a la protección de madres y lactantes, tales como hospitales pediátricos, asilos maternales y gotas de leche.
En Punta Arenas –donde el frío y las deficiencias de la infraestructura urbana aumentaban la vulnerabilidad de las familias pobres–, una de las más destacadas iniciativas de este tipo fue la Gota de Leche Sara Braun. Fundada en 1919 por la Liga de Damas Católicas de Magallanes, la institución tomó el nombre de su principal benefactora, la filántropa Sara Braun de Valenzuela. Su funcionamiento fue posible gracias a la acción de un grupo de mujeres de la élite regional, la colaboración de religiosas franciscanas y el apoyo de donantes y autoridades locales. También contó con la participación de la doctora Elena Ancic de Barrios, primera médica dedicada a la atención infantil en Magallanes, cuya presencia resulta especialmente significativa en una época en la que el ejercicio de la medicina continuaba siendo predominantemente masculino.
Ayuda material y control social
Pese a su nombre, el auxilio que ofrecía la institución excedía ampliamente la entrega de leche: también distribuía alimentos, medicinas, ropa, jabón, cunas y frazadas, y proporcionaba atención médica gratuita. En paralelo, las madres recibían instrucción sobre lactancia, higiene, conservación de alimentos y crianza. La asistencia, sin embargo, también implicaba observación y vigilancia. Las visitadoras de la gota acudían a los hogares para conocer y evaluar las condiciones en que vivían las familias beneficiarias, y las madres que mejor cumplían con los modelos de crianza y virtud doméstica promovidos por la institución eran premiadas en ceremonias públicas.
La Gota de Leche Sara Braun combinó, por lo tanto, distintas formas de intervención. Fue una respuesta frente al hambre, la enfermedad y la vulnerabilidad infantil, pero también un espacio de regulación de las maternidades populares por parte de las élites. Su labor articuló redes de solidaridad y colaboración femenina marcadas, sin embargo, por la asimetría. Conocer su historia permite comprender cómo la ciencia, la religión, la asistencia y las desigualdades sociales se encontraron en torno al cuidado infantil.
Descarga el artículo completo “La Gota de Leche Sara Braun de la Liga de Damas Católicas en Punta Arenas, 1924-1937”, por Camila Neves.