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Fósiles de Coquimbo: los hallazgos de Fortunato Peralta

Solapas secundarias

Ilustración y fotografía de un fósil

A principios de la década de 1940, el entonces recién fundado Museo Arqueológico de La Serena recibió como donación una colección de fósiles perteneciente al abogado serenense Fortunato Peralta Jeraldo (n. 1855). Además de un destacado jurista, Peralta fue también un apasionado de la paleontología y de las ciencias naturales, afición que lo motivó a explorar la provincia de Elqui en busca de evidencias de la biodiversidad que allí se desarrolló hace millones de años

En sus expediciones por Paihuano, la cordillera Doña Ana y otros yacimientos de la zona, llegó a reunir decenas de especímenes, los cuales registró y describió en la publicación  Celenterios-Antozoos; Equinodermos-Crinoides-Eucrinoides; Equinodermos-Crinoides- Cistides; Escalbiotismo andino (1931). Junto con resumir sus hallazgos, el opúsculo contiene detallados dibujos realizados por él mismo, así como también sus planteamientos respecto de la relación entre la distribución altitudinal de los fósiles y su antigüedad geológica.

En sus recorridos por la región, desde los más elevados cordones montañosos –a unos 5590 msnm– hasta el litoral costero, Peralta se dio cuenta de que en ella existió hace millones de años una gran diversidad de especies, principalmente invertebrados de fauna marina. Las especies más antiguas, correspondientes al Jurásico Inferior, se encontraban en el cordón de Tilito y el cerro Doña Ana, parte de lo que geológicamente se conoce como “formación Lautaro” (Jurásico Inferior a Medio, 199 a 167 Ma). Siguiendo hacia el oeste, descubrió otro yacimiento relevante en el sector de Tres Cruces, donde, a unos 3800 msnm, identificó más de una decena de especies fósiles de fauna marina correspondientes al Jurásico Medio. Geológicamente, dicho lugar se conoce como “formación Tres Cruces” (Simenuriano-Bajociano, 196,5-167,7 Ma).

A medida que el profesional iba descendiendo por el valle de Elqui, fue observando especies fósiles cada vez más recientes. En vista de ello, planteó la hipótesis de que las especies más antiguas se encontraban a mayor altura, en los picos más altos de la cordillera de Los Andes, edad que iba disminuyendo a medida que se avanzaba hacia el litoral costero. Denominó este fenómeno como “escalbiotismo andino”, neologismo creado a partir de la fusión léxica de “escala biótica”. 

Actualmente, el Museo Arqueológico de La Serena conserva 26 piezas de la Colección Fortunato Peralta, todas correspondientes a invertebrados marinos. Entre ellos se destaca la presencia de amonites y nautilos.

 

Descarga el artículo completo Puesta en valor del material paleontológico donado por Fortunato Peralta al Museo Arqueológico de La Serena, por Leopoldo Bastias.